¿Qué es el maquillaje recargable y por qué importa?
Imagina que tienes un producto de maquillaje que te encanta.
Lo has utilizado durante meses.
El envase sigue en perfecto estado.
Pero el producto se terminó.
Y entonces aparece una pregunta:
¿Tengo que botar el envase y comprar todo nuevamente?
No necesariamente.
En algunos productos existe una alternativa:
la recarga.
Y aunque puede parecer un pequeño cambio, la idea detrás de un producto recargable nos invita a pensar de una manera diferente sobre cómo consumimos.
¿Qué significa que un maquillaje sea recargable?
Un producto recargable está diseñado para que, cuando su contenido se termine, podamos reemplazar el contenido sin tener que comprar nuevamente todo el sistema.
En lugar de desechar el envase que ya tenemos y empezar desde cero, podemos conservar una parte del producto y adquirir solamente la recarga.
Es un concepto sencillo:
conservar + recargar + seguir usando.
¿Por qué puede ser una forma de consumo consciente?
Porque nos invita a pensar en el producto más allá de su primer uso.
Normalmente imaginamos:
compro → uso → termino → desecho.
Un sistema recargable plantea otra posibilidad:
compro → uso → termino → recargo → sigo usando.
Esto puede ayudar a reducir la necesidad de reemplazar continuamente determinados componentes del producto.
Pero hay que ser precisos:
que un producto sea recargable no significa automáticamente que tenga un impacto ambiental cero.
La fabricación, transporte, materiales y disposición final siguen siendo importantes.
Por eso es mejor entender la recarga como una posibilidad dentro de una forma más consciente de consumir, no como una solución mágica.
¿Qué se puede recargar?
Depende del diseño del producto.
En cosmética podemos encontrar sistemas de recarga para diferentes productos, como:
- polvos;
- sombras;
- bases;
- algunos labiales;
- productos compactos.
La idea siempre es similar:
conservar el envase o componente reutilizable y reemplazar el contenido.
¿Por qué conservar un envase?
Porque un envase puede seguir teniendo utilidad aunque el producto que contenía se haya terminado.
Si está diseñado para ser reutilizado, podemos aprovecharlo durante más tiempo.
Esto nos hace cambiar la pregunta.
En lugar de:
“¿Qué hago con este envase?”
podemos pensar:
“¿Cómo puedo seguir utilizándolo?”
Y esa es una de las ideas detrás del consumo consciente.
Un ejemplo en Chirpy Makeup
En Chirpy tenemos recargas para nuestros polvos matificantes.
La idea es sencilla:
cuando terminas tu polvo, puedes adquirir la recarga y continuar utilizando el envase diseñado para el producto. Conoce la Recarga de Polvo Matificante Chirpy
No necesitas empezar nuevamente desde cero.
Y eso conecta directamente con nuestra idea de Maquillaje Consciente:
ser consciente de lo que usas y también de cómo consumes.
¿Recargar siempre es mejor que comprar un producto nuevo?
La respuesta merece un poco de reflexión.
No deberíamos asumir que una recarga es automáticamente mejor en cualquier circunstancia.
Para que tenga sentido, es importante que:
- realmente utilicemos el producto;
- el envase pueda reutilizarse;
- la recarga tenga sentido frente a comprar nuevamente todo el producto;
- el sistema esté diseñado para facilitar la reutilización.
Por eso, el consumo consciente no consiste en comprar cualquier producto porque tenga la palabra “eco” o “recargable”.
Consiste en entender cómo funciona y decidir si realmente tiene sentido para nosotros.
Recargar también puede cambiar nuestros hábitos
Hay algo interesante en este sistema.
Cuando sabemos que podemos recargar un producto, podemos empezar a verlo de otra manera.
Ya no es simplemente un objeto que compramos y descartamos.
Se convierte en algo que puede acompañarnos durante más tiempo.
Y quizás eso nos haga pensar también en otros productos que utilizamos diariamente.
¿Puedo reutilizarlo?
¿Puedo repararlo?
¿Puedo recargarlo?
¿Realmente necesito reemplazarlo completo?
Son preguntas sencillas que forman parte de una manera más consciente de consumir.
¿Y qué tiene que ver esto con el maquillaje?
Mucho.
El maquillaje suele asociarse con novedad.
Nuevos colores.
Nuevas colecciones.
Nuevas tendencias.
Nuevos lanzamientos.
Y disfrutar de esas novedades también puede ser parte de la diversión del maquillaje.
Pero el Maquillaje Consciente nos invita a incorporar otra perspectiva:
No todo lo nuevo tiene que convertirse en una nueva compra.
Podemos disfrutar de nuestros productos durante más tiempo.
Podemos encontrar diferentes usos.
Podemos elegir productos multifuncionales.
Y, cuando existe la posibilidad, podemos utilizar sistemas de recarga.
Recargar es una decisión. Consumir conscientemente es un hábito.
Una recarga por sí sola no cambia nuestra manera de consumir.
Lo que cambia las cosas es empezar a preguntarnos qué hacemos con nuestras decisiones de compra.
Por eso el Maquillaje Consciente no se trata solamente de:
“Compra productos recargables”.
Se trata de:
“Piensa en lo que compras, en cuánto utilizas y en qué ocurre después”.
Esa mirada es mucho más amplia.
Cinco preguntas antes de comprar maquillaje
La próxima vez que estés pensando en comprar un producto, puedes hacerte estas preguntas:
1. ¿Realmente lo necesito?
2. ¿Ya tengo algo parecido?
3. ¿Cuántos usos puedo darle?
4. ¿Existe una opción recargable o reutilizable?
5. ¿Voy a utilizarlo hasta terminarlo?
No hay una respuesta correcta para todos.
Lo importante es empezar a preguntarlo.
Maquillaje Consciente es mirar más allá de la compra
Cuando compramos maquillaje, normalmente pensamos en el momento de elegir.
Pero el producto tiene una historia antes y después de llegar a nuestras manos.
Se fabricó.
Se empacó.
Llegó hasta nosotros.
Lo usamos.
Y algún día se termina.
Pensar en todo ese recorrido nos ayuda a entender que consumir conscientemente no significa solamente elegir qué comprar.
También significa pensar en cómo usamos lo que compramos y qué hacemos cuando se termina.
Y ahí es donde una pequeña recarga puede representar una idea mucho más grande:
No siempre tenemos que empezar de nuevo.
Sigue descubriendo Maquillaje Consciente
Ya hemos hablado de ingredientes, maquillaje natural, veganismo, multifuncionalidad y recargas.
Ahora podemos hacernos una pregunta todavía más personal:
¿Cómo elegir un maquillaje consciente?
Porque al final, no se trata de encontrar el producto perfecto.
Se trata de aprender a elegir mejor para nosotros.